En este momento estás viendo Quietud, la salsa picante ‘premium’ hecha con vinagre de Jerez que cada vez gana más espacio en las neveras

Quietud, la salsa picante ‘premium’ hecha con vinagre de Jerez que cada vez gana más espacio en las neveras

La marca artesanal, ideada por el ingeniero sevillano Julio Estalella durante una parrillada con amigos, ha conseguido posicionarse en lugares como Singapur, Suiza y Dinamarca.

Fuente: https://www.elmundo.es/metropoli/gourmet/2025/12/28/694a839ae4d4d837328b4571.html

A Julio Estalella (Sevilla, 1966) siempre le gustó el programa Así se hace, una serie de documentales del Discovery Channel donde se explica el origen y cómo se fabrican diferentes objetos y productos cotidianos. Un día, se topó con uno sobre la salsa de tabasco que le enganchó; era un apasionado del picante. Poco después, vio otro vídeo sobre este producto y descubrió que con fermentar los ingredientes dos semanas, y no tres años como creía, en realidad era suficiente para crear una buena salsa. Esto le animó y se le ocurrió, además, que si en lugar de usar vinagre de manzana, se añadía el de Jerez, la cosa tendría que estar mucho mejor.

Corría el año 2019 y le acababan de echar en un ERE de la empresa en la que había sido directivo durante 27 años, así que este ingeniero industrial se puso manos a la obra y decidió investigar, aprender química y hacer pruebas en su cocina. En una de sus comidas con amigos en torno a un asado argentino en el jardín de su casa, sacó sus salsas y se las dio a probar a los allí reunidos. Fue un éxito.

Tras estudiar el mercado, ese grupo de amigos se lanza en 2020 a crear una sociedad, y nace Quietud, una marca de salsas premium elaboradas con vinos y vinagres de Jerez y chiles fermentados de forma artesanal. “El nombre viene de que para disfrutar de un asado hay que hacerlo con calma, requiere tiempo, lo mismo que el vinagre de Jerez necesita al menos seis meses en barrica. Nuestro producto nunca lo verás acompañando al fast food, sino que es más gourmand, es slow food para disfrutar sin prisas”, confirma este emprendedor.

Estalella dice que, en las pruebas de la salsa usaron tres vinagres de Jerez, el normal, el reserva y el gran reserva. “Los dos últimos se merendaban el picante; el otro, no”. Así que con el que valía empezaron a elaborar las salsas. Las primeras 5.000 botellas se las quitaron de las manos en la presentación.

Desde el principio pensaron en crear una empresa ultraligera sin activos, sin empleados, sin deudas… De hecho, en la actualidad, la empresa sólo tiene en propiedad los fermentadores y un almacén con el producto terminado que han alquilado, y su único empleado es Estalella.

Se posicionaron en el mercado premium, donde consiguieron entrar en algunas plataformas para vender, además de algunos comercios gourmet, como Sánchez Romero, el mercado de San Fernando en Madrid y “otros de alimentación de alta gama”. También se pueden adquirir en su página web. Un hito que ha conseguido el empresario es que el producto se venda en las tiendas de Avolta Duty Free, presentes en los aeropuertos de Barcelona, Madrid, Sevilla y Jerez de la Frontera. En la actualidad, la marca cuenta con unos 70 puntos de venta en España y ha iniciado un proceso de internacionalización en lugares como Singapur, Suiza y Dinamarca. “El mercado del picante está en expansión. Aquí partimos de una base baja, por eso nuestro crecimiento pasa necesariamente por abrirnos al exterior”, cuenta el sevillano.

La marca cuenta con cinco salsas picantes, todas ellas elaboradas con chiles seleccionados frescos (menos el chipotle), vinagre y vino de la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry, sal de la Bahía de Cádiz y un toque de naranja amarga de Sevilla. Tres de ellas son líquidas: La Sosegada, La Habanera, La Limonera, La Melos y La Carbonera. También La Quebracha, una chili crujiente con carácter mediterráneo, elaborada con copos de chipotle.

¿La más vendida? La Habanera (8,80 euros) “para valientes”, según Estalella. “Otra que está tirando mucho es La Melosa; va fenomenal con queso curado, en lugar de mermelada”.

Para este empresario, el negocio, de momento, es un hobby; no vive de ello. Las ventas alcanzan las 12.000 botellas al año. “Mi aspiración es dedicarme a la compañía a tiempo completo, tener empleados y beneficios”. Es optimista y cree que las nuevas generaciones entre 20 y 30 años ya han incorporado el picante a su dieta. “Ese es el futuro. Nuestro reto es conquistar el espacio en la puerta de la nevera”.

Deja una respuesta

17 − 7 =